Se acerca navidad y con ello el prepararse para hacer regalos. Definitivamente una tarea dificultosa, porque tienes que hacer rendir el presupuesto, buscar el regalo indicado y no sentirse abrumado porque las pequeñeces que están a tu disposición no reflejan el cariño que deseas entregar.
Ahí entran en acción los “regalos alternativos”. Esos confeccionados a mano que requieren de tiempo, muchas ideas, búsqueda de materiales, etc. Pero lamentablemente no tienen el glamour de un regalo de mall; generalmente son mucho más simples y no reflejan todo el tiempo empleado en su confección o todos los dolores de cabeza para llegar con ellos a destino sin que sufran algún percance.
Pero, independiente de cuál sea el regalo, lo importante es regalar. ¿Qué es regalar? En palabras de este humilde editor, regalar es la acción de entregar algo desinteresadamente, que refleje el cariño y preocupación que entrega quién lo da para quién lo recibe.
A regalar se ha dicho! Desinteresadamente! Y eso es lo que me ocurrió sin planearlo: y lo que recibí fue el mejor regalo que podría haber esperado. Resulta que suelo quedarme más tiempo de lo habitual en la pega, haciendo “horas extra” (dícese de terminar la pega del horario habitual que queda inconclusa por el síndrome postergador que padezco) y así, he conocido a las señoras del aseo, que generosamente esperan a que me digne en partir para asear mi puesto de trabajo (que nunca está sucio, creo que por eso nos llevamos tan bien). En estos días, se acerco una de ellas y me comentó que estaba estudiando para terminar con sus exámenes libres, pero que le había ido mal en la prueba de matemáticas (se había sacado un rojo) porque no conocía los logaritmos. Y me preguntó si podía “echarle una manito” explicándole qué eran esas cuestiones.
Ahí mi vocación de profesor (siempre presente) fue activada y comenzamos con un poco de teoría para poder llevarlo a la práctica. Termiando esto, ella me pide que le de ejercicios para practicar (que raro es que te pidan tarea, generalmente mis alumnos me piden todo lo contrario). Realizo una búsqueda de ejercicios en Google y se los imprimo. A los dos días, me dice que aun no le queda bien claro esa parte y si lo podemos repasar: cambié la estrategia y empecé con mi técnica personal didactica-nemotécnica esperando que alguna vez de resultado.
Finalmente, al llegar una mañana a mi puesto de trabajo, encontré mi regalo de navidad: ese que no esperaba, que me sorprende por su sencillez, por su honestidad, y me deja con el corazón repleto de felicidad. Era un post-it con una notita que decía
Muchas gracias, muchas gracias. me saqué un 5,5 en el examen de Matemáticas
A veces, el mejor regalo es tan sólo unas palabras honestas, salidas del corazón.
Feliz Navidad a todos!